viernes, 5 de junio de 2009

“Las Malas Palabras”

Con las palabras ocurre que todas son validas, pero son buenas o malas si operativamente sirven al objeto que las hizo nacer: entenderse y hacerse entender, es decir, ser útiles. La palabra no puede prescindir del contexto. Tampoco del por qué y el para qué.
Las palabras fueron creadas para comunicarse entre las personas, para expresar lo que sentimos, para hacernos entender. Es por eso que no existen las palabras “malas” o “buenas”, son todas palabras al fin, que comparten un mismo objetivo: transmitir. No importa lo que tenga por significado sea un insulto o cualquier otra cosa (porque a una persona le va a molestar tanto le digas tarado o con problemas mental), lo que importa es que mediante ellas podemos expresarnos libremente. Con esto quiero decir que no debemos censurar el idioma, prohibir o llamar malas palabras a aquellas que solo expresan lo que pensamos. En cierto modo es una “injusticia”. ¿No les parece que estamos ejerciendo una dictadura hacia el lenguaje?
La única forma de que una palabra sea llamada “mala”, es cuando las mismas son deformadas, son utilizadas en función de un significado distinto al que pertenecen. Un ejemplo clave de esto es el lunfardo, utilizado por las actuales tribus urbanas, que utilizan palabras como “liso” (que significa algo sin relieve) para expresar que todo está bien; o “gato” para llamar a una persona de forma despectiva, y precisamente no es un insulto. En este caso si se podría calificar una palabra como mala, porque el solo hecho de utilizarla para expresar algo distinto de lo que en si es o quiere expresar, no está bien, sería estar violando su escencia.
¿Por qué llamar “malas palabras” a los insultos únicamente? ¿Será qué estos le pegaron a alguien y no me entere? Es la duda que todos tenemos. ¡¿Quién las calificó como malas, por dios?! Para mi son las que mejor te hacen entender, porque no hay nada mas placentero que insultar cuando se te da la gana, te libera, te saca las energías negativas que ese mal momento te hizo pasar. Porque “si estoy colgando un cuadro y martillando el clavo me doy fuertemente en un dedo, difícilmente, como reacción diga ¡caspita! O ¡caramba!, dijo René Palestra en su opinión de las malas palabras en el diario Nación. Y estoy totalmente de acuerdo con el porque no creo que alguien, al golpearse, se exprese con esas palabras. Ni siquiera aquellas que desprecian tanto a los insultos que cuando te escuchan decir alguno te llaman mal educado. Hasta ellos de vez en cuando, porque es algo difícil de controlar el no hacerlo.
Dejemos que el idioma viva en democracia, liberémoslo de todo prejuicio, tratemos de no deformarlo y de hacernos entender lo mejor posible, que para eso fue creado. Porque “ las malas palabra- conviene no olvidarlo- son llaves destinadas a abrir el entendimiento o el sentimiento”

2 comentarios:

  1. ese dia estabas re agresiva mar, eh?? jeje..
    CHOQUEE!! jaj

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  2. Chicas:les reitero mi visto bueno por el texto y las felicito por la elección de la plantilla. Voy a pedirles que cambien el título del blog por alguno que tenga más que ver con ustedes, ya que lo vamos a utilizar como una carpeta virtual. Espero que hayan descansado. Las espero el lunes. Un beso

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